A principios de siglo hizo una especialización en programación neolinguística hasta hoy el conocimiento adquirido influencia en mi vida y mi profesión.

Recuerdo los aprendizajes que tuve con Leonardo Bueno: “Todo es posible”, depende sólo encontrar el modelo que debería caminar a conquistarla y avanzar paso a paso, la forma en que tiene que ser seguido.

Tenemos una percepción muy limitada del mundo en que vivimos y, sobre todo, a nosotros mismos. Nuestros sueños se pueden realizar, pero… depende de la probabilidad de llegar a ser real.

¿Qué puedo hacer para aumentar esta probabilidad?

En 1995 el carretero ciclista italiano Pantani después de chocase contra un coche había sufrido múltiples fracturas, todo indicaba que su carrera había terminado allí. La probabilidad de volver a correr nuevamente era muy baja.

Pantani, en aquella época tenía una imagen muy realista de sus posibilidades y después de dos años de tratamiento y entrenamiento se recuperó de manera increíble, y aún hoy es considerado uno de los mejores ciclistas escaladores de todos los tiempos.

 Día a día construimos mentalmente nuestra personalidad, y juntos construimos también una imagen de nosotros mismos, una creencia que tenemos sobre nosotros.

En los últimos años, la psicología ha diseñado una nueva luz sobre el poder del pensamiento positivo, pero muchos de nosotros sabemos que esto funciona con algunas personas y no con otras.

Para aplicar la psicología en nuestra vida, debemos en primer lugar conocer íntimamente a nosotros mismos.

Cuando hablo de conocer íntimamente a nosotros mismos estoy hablando también acerca de cuáles son los mecanismos que utilizamos para lograr nuestros objetivos, es decir, los recursos que utilizamos para aumentar la probabilidad de ganar nuestros sueños.

Nuestro cerebro es un sistema biológico complejo, él sigue los parámetros que nuestro estilo de vida y el medio ambiente lo programó.

Nuestro sistema nervioso funciona con los mismos principios de la cibernética. Un mecanismo complejo y maravilloso que se organiza para lograr los objetivos, una especie de sistema inherente de orientación automática que trabaja para nosotros.

La cibernética, que, irónicamente comenzó como un estudio de las máquinas y los principios mecánicos contribuyó mucho a restaurar la dignidad del hombre como un ser único, dotado del espíritu creador.

El éxito o fracaso depende de cómo hemos configurado nuestra predisposición a ellos.

La cantidad de amor, el odio, el rencor y amargura, la calidad de nuestra felicidad o nuestros dolores, todo esto se ve influenciada por los conceptos que tenemos sobre nosotros mismos, es decir, de nuestra propia imagen.

Conocerse a sí mismo es matemáticamente simple pero complejo humanamente.

Algunas personas dan forma a sus miedos de una manera que ellos se transforman en reales, otros crean una máscara tan perfecta y muy lejos de lo que en realidad son, el punto de creer en lo que ellos han creado como verdadero, sin darse cuenta de sus límites.

Averiguar acerca de quién soy, sin ocultar mis límites y distorsionar mis posibilidades puede salvar un matrimonio en colapso, consolidar la carrera. En otro nivel, este descubrimiento significa la diferencia entre la libertad y el conformismo

La convicción que tenemos acerca de nosotros mismos se ha estructurado mediante mecanismos en su mayoría inconsciente, a través de asociaciones que huyeron de nuestro control.

El conocimiento de estos fenómenos con claridad es la llave de oro para una vida mejor, no para una vida fácil, pero para una vida más congruente con nuestras opciones.

Siempre comenzaremos de dos observaciones importantes:

  1. Todas nuestras acciones, sentimientos, comportamientos e incluso nuestras habilidades son siempre coherente con esta autoimagen;
  2. La autoimagen puede ser modificado, nunca se es demasiado joven o viejo para empezar una nueva vida.

Una de las razones por las que nos resulta difícil cambiar nuestros hábitos es que hasta ahora casi todos los esfuerzos que se realizaron desde el exterior, en lugar de salir del centro de nosotros mismos.

No basta sólo pensar positivo…

Es inútil sólo pensar positivo acerca de los sueños que deseamos o pensamos positivo acerca de los logros que aspiramos.

Jesús nos advirtió acerca de la locura de un parche nuevo en ropa vieja, o guardar el vino nuevo en odres viejos. El pensamiento positivo no puede ser utilizado eficazmente como un parche o una muleta para una autoimagen que no nos sirve.

Es literalmente imposible que un pensamiento positivo podría cambiar una situación específica mientras conservamos un concepto distorsionado de nosotros mismos, sea demasiado positivo o negativo.

Tenemos que ampliar nuestra percepción de quienes somos y cambiar la idea que tenemos de nosotros mismos.

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